Los jugadores de Tigre, no salieron del vestuario luego de culminada la primera mitad de la final de la Copa Sudamericana. Se negaron a jugar la segunda mitad por falta de garantías. Luego de todo lo sucedido, decidieron entablar una denuncia en una comisaria de Brasil, por una ‘emboscada’ de la que fueron víctimas.
Según los argentinos, agentes de la Policia Militarizada de Sao Paulo y seguridad privada del club brasilero, habrían agredido a los jugadores en la entrada d su camerino.
“Hubo una discrepancia con los jugadores del Sao Paulo al final del primer tiempo y, cuando nuestros jugadores bajaron al vestuario, seis vigilantes los estaban esperando. Fueron golpeados con mazos y amenazados con armas de fuego”, alegó el presidente del Tigre, Rodrigo Molinos.
“Ante ese escenario no podíamos ir a la cancha. Estamos en un país que no es el nuestro y en donde la policía te golpea. No podemos jugar así”, alegó el dirigente.
El centrocampista argentino Martín Galmarini aseguró en declaraciones a periodistas que llegó a ser amenazado con un arma de fuego en el vestuario del estadio Morumbí.
Sao Paulo niega golpes o agresiones
Como era de esperar, los dirigentes del club Sao Paulo negaron las supuestas agresiones y acusaron a los argentinos de vandalismo.
“Ellos quebraron lo que encontraron en el vestuario para los clubes visitantes y utilizaron los pedazos de muebles para intentar invadir el vestuario del Sao Paulo. Nuestros vigilantes tan sólo lo impidieron”, alegó José Francisco Mansur, asesor de la presidencia del Sao Paulo.














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